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La IA ya debe reflejarse en los resultados de las empresas: financieros analizan su impacto en Púrpura Summit

today7 octubre, 2026

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La inteligencia artificial dejó de ser solamente un experimento para las empresas: el nuevo desafío es demostrar cómo su implementación genera eficiencia, mejores decisiones y resultados financieros medibles.

Esa fue una de las principales reflexiones del panel “¿Cómo están analizando desde la perspectiva de inversión y presupuesto a la IA?”, realizado en Mérida en el marco de Púrpura Summit 2026, con la participación de especialistas vinculados al Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Durante la conversación, Luis Jorge González Díaz, Álvaro Garza R. de la Gala y Julian Cardin analizaron el papel que comienzan a desempeñar los directores financieros ante la adopción acelerada de inteligencia artificial en las organizaciones.

El mensaje central fue claro: incorporar IA no consiste simplemente en comprar nuevas herramientas. Las empresas necesitan identificar qué problemas quieren resolver, cuánto cuesta hacerlo y, sobre todo, cómo esa inversión se convierte en valor para el negocio.

De experimentar con IA a medir sus resultados

Las empresas yucatecas ya están explorando diferentes aplicaciones de inteligencia artificial, particularmente en procesos empresariales y financieros.

Álvaro Garza explicó que, desde la experiencia de consultoría, muchas organizaciones todavía se encuentran analizando cuáles herramientas pueden incorporar a sus operaciones. La velocidad con la que aparecen nuevas soluciones también representa un desafío: hay cada vez más información, posibilidades y decisiones que procesar.

Sin embargo, Luis González planteó que las organizaciones necesitan avanzar hacia una siguiente etapa.

“La etapa para experimentar ya terminó. Hoy la IA se mide en el estado de resultados”, señaló durante el panel.

Esto implica pasar de utilizar inteligencia artificial únicamente como una novedad tecnológica a identificar exactamente dónde impacta dentro de un proceso y cuál es su efecto financiero.

Para conseguirlo, recomendó involucrar también a los equipos contables y financieros en las implementaciones tecnológicas, de manera que sea posible evaluar el costo-beneficio de cada proyecto y determinar si realmente contribuye a mejorar la rentabilidad de la organización.

La aspiración es avanzar de una administración que explica lo que ocurrió en el pasado hacia una inteligencia financiera en tiempo real, capaz de convertir los datos disponibles en información útil para tomar mejores decisiones.

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El financiero del futuro no competirá contra la inteligencia artificial

¿La inteligencia artificial sustituirá a los especialistas financieros? Los participantes plantearon una perspectiva diferente.

“El CFO del futuro no va a competir contra la IA, va a competir contra otros CFO que sepan utilizar mejor la IA”, expresó Álvaro Garza.

La diferencia estará en la capacidad de utilizar estas herramientas para interpretar información y posteriormente aplicar criterio profesional para tomar decisiones.

Luis González coincidió en que el ser humano debe permanecer en el centro de este proceso. Desde su perspectiva, la IA puede liberar parte del tiempo que actualmente se destina a tareas operativas y permitir que los especialistas se concentren en actividades de mayor valor. El trabajo humano se desplaza entonces hacia analizar, decidir y liderar.

Esto también transforma el perfil de los profesionales financieros. Tener acceso a más datos ya no será suficiente: el valor estará en comprenderlos, contextualizarlos y convertirlos en una ruta de acción para la organización.

Automatizar lo repetitivo para dedicar tiempo a lo que importa

Durante el panel también se compartieron ejemplos de aplicaciones que ya están modificando procesos empresariales.

Luis González relató el desarrollo de un CRM en aproximadamente tres meses utilizando Claude Code, como ejemplo de la velocidad con la que actualmente pueden construirse soluciones internas apoyadas por inteligencia artificial.

También habló del desarrollo de un conciliador bancario conectado con sistemas ERP para facilitar procesos relacionados con cierres contables y fiscales.

En las pequeñas y medianas empresas, las oportunidades también pueden encontrarse en problemas aparentemente cotidianos.

Álvaro Garza mencionó casos en los que analizar información financiera permitió detectar empresas con flujo de efectivo aparentemente favorable, pero cuyos costos no estaban siendo calculados correctamente.

El aprendizaje es importante: tener más información no garantiza tomar mejores decisiones. El verdadero potencial aparece cuando esa información puede interpretarse y convertirse en acciones concretas.

Por ello, una de las posibilidades de la IA consiste precisamente en ayudar a construir esa inteligencia financiera en tiempo real.

La transformación con IA es más de negocio que de tecnología

La implementación tecnológica también enfrenta una barrera que no se resuelve comprando software: la cultura de las organizaciones.

Durante la conversación se destacó la importancia de tener a las personas adecuadas en las posiciones adecuadas —la filosofía de “right seat”— y preparar a los equipos para adoptar nuevas formas de trabajo.

Porque una organización puede incorporar una tecnología avanzada y aun así fracasar en su implementación si existe resistencia al cambio o si los procesos continúan funcionando bajo la misma lógica.

Una de las conclusiones planteadas durante el panel lo resume: “La IA no es una transformación tecnológica: es 80% transformación de negocio y 20% tecnología”.

La advertencia que acompaña esta idea también resulta relevante: si no se rediseñan los procesos, la tecnología únicamente permitirá acelerar los viejos errores.

Por eso, la conversación sobre inversión en inteligencia artificial comienza mucho antes de seleccionar una plataforma.

Implica revisar procesos, desarrollar talento, recurrir a especialistas cuando sea necesario, coordinar las áreas comercial, administrativa y financiera y mantener una cultura dispuesta a cambiar.

Las empresas rápidas tendrán una nueva ventaja competitiva

Otro de los mensajes dirigidos a empresarios y directores generales fue la necesidad de perder el miedo a invertir cuando existe una estrategia detrás.

Contratar talento, recurrir a consultoría y desarrollar nuevas capacidades puede representar inicialmente un costo, pero también puede acelerar procesos y abrir nuevas oportunidades de crecimiento.

Álvaro Garza sintetizó esta visión con una frase: “Las empresas rápidas vencerán a las lentas. El futuro no se espera, se construye hoy”.

La rapidez, sin embargo, no significa implementar cada nueva herramienta que aparece.

Significa construir organizaciones capaces de detectar oportunidades, experimentar con propósito, medir resultados y ajustar rápidamente cuando sea necesario.

En ese escenario, la inteligencia artificial puede encargarse cada vez más de lo repetitivo.

Y las personas pueden concentrarse precisamente en aquello que continúa haciendo diferente a una organización: el criterio, las relaciones y el propósito.

Escrito por Angel Alcala


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