Bad Bunny transforma Puerto Rico con su residencia histórica

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La residencia de Bad Bunny, No Me Quiero Ir de Aquí, no fue solo un espectáculo musical: fue un verdadero fenómeno que unió a la isla, generó oportunidades y celebró la cultura puertorriqueña. Durante 30 conciertos realizados en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot entre julio y septiembre de 2025, el público vivió una experiencia única, mientras Puerto Rico disfrutaba de un impulso sin precedentes en turismo y actividades locales.

¿Qué fue la residencia de Bad Bunny y por qué marcó historia?

La residencia No Me Quiero Ir de Aquí fue un evento sin precedentes en Puerto Rico, donde Bad Bunny ofreció 30 conciertos consecutivos en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, entre julio y septiembre de 2025.

Este espectáculo no solo atrajo a fans de todo el mundo, sino que también reunió a artistas internacionales y celebridades como Travis Scott, Belinda, Ricky Martin, Mbappé, LeBron James, Penélope Cruz y muchos más, consolidando a la isla como epicentro cultural de Latinoamérica durante varios meses.

Bad Bunny revolucionó la música latina y la percepción de la región a nivel global, haciendo que hoy “todos quieren ser latinos”. La residencia combinó un show de primer nivel con un orgullo cultural que trascendió la música, demostrando que Puerto Rico y la música latina tienen un lugar privilegiado en el escenario internacional.

Turismo y ocupación hotelera al máximo

El paso de Bad Bunny por la isla provocó un aumento significativo en la ocupación hotelera, llegando a incrementos de hasta un 70% en comparación con periodos anteriores. Además, cientos de miles de fans viajaron desde distintas partes del mundo, lo que generó un incremento en las reservas de vuelos y un flujo constante de visitantes en restaurantes, tiendas y transporte local.

El evento demostró cómo la música puede convertirse en un motor de desarrollo, conectando talento artístico con la economía y la promoción internacional de Puerto Rico.

Empleo y oportunidades locales

Cada concierto también creó empleo temporal en sectores clave como turismo, seguridad, transporte y servicios. Se estima que más de 3,600 personas encontraron oportunidades laborales gracias a la logística, producción y atención del público durante la residencia.

Esta combinación de cultura y economía demuestra cómo un proyecto artístico puede generar beneficios tangibles para la comunidad y para la isla en general.

Celebración cultural y legado artístico

Más allá de los números, la residencia mostró al mundo la riqueza cultural puertorriqueña. La escenografía y producción incorporaron elementos tradicionales, como la arquitectura local y paisajes icónicos, creando un espectáculo que resaltó la identidad de Puerto Rico.

Fans, medios internacionales y artistas locales coincidieron en que este evento fortaleció el orgullo cultural y la visibilidad de la isla a nivel global, dejando un legado que va más allá de la música.

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